Reciclaje de pilas

Las pilas y baterías forman parte de nuestra vida cada día independientemente de donde nos encontremos. Tan sólo en España se estima que se consumen unos 45 millones de pilas cada mes, es decir, la increíble cantidad de 540 millones de pilas anuales. La principal diferencia entre una pila y una batería es que, normalmente, las baterías son recargables y las pilas no.

Aunque, como hemos mencionado, en ocasiones pueden ser recargables, las pilas tienen una vida limitada y por lo tanto es clave que sepamos qué hacer con ellas una vez su utilidad haya acabado. Por error, en muchas ocasiones, estas pilas y baterías acaban en la basura orgánica a pesar de que en la mayoría de los países está prohibido debido al alto nivel de contaminantes que poseen. Tras desecharse como basura común, el proceso que se seguirá para su destrucción será el de terminar en un vertedero, relleno sanitario o incineración. Cualquiera que sea la opción elegida supondrá enormes problemas medioambientales.

Para conocer el alcance de contaminación que producen las pilas, basta con saber que suponen el 93% del mercurio en los desechos domésticos, así como el 48% del cadmio, el 47% del Zinc y del 22% del níquel. A modo de ejemplo, una sola pila botón puede contaminar más de 600.000 litros de agua.

¿CÓMO SE RECICLAN LAS PILAS?

El reciclaje de estos dispositivos permite el aprovechamiento de las materias primas secundarias que se obtienen de los residuos, con el fin de usarse en la fabricación de otros productos e incluso en algunos casos pueden volver a usarse de nuevo en el proceso productivo de pilas y baterías.

A la hora de deshacerse de las pilas usadas, el primer paso es utilizar los contenedores de reciclaje que están disponibles. Los contenedores se encuentran tanto a pie de calle como en puntos limpios. Las pilas, una vez depositadas, serán trasladadas hasta una planta de reciclaje.

Cuando ya estén en la planta de reciclaje, lo primero que se realizará es una clasificación. Según el tipo de pila se utilizará un proceso u otro debido a que no todas las pilas están compuestas de las mismas sustancias. Para poder tratarlas adecuadamente normalmente se clasifican según su composición química:

  • Salinas/alcalinas. Suponen el 83% del total de pilas, contienen poco mercurio (entre 0,01% y 0,5%) son tóxicas y su componente principal es el zinc.
  • Pilas recargables y litio. No contienen mercurio, pero sí Cadmio y litio. Son tóxicas.
  • Pilas botón. Algunas contienen hasta un 30% de mercurio y son altamente tóxicas.
  • Plomo. (Utilizadas principalmente en Automoción, industrias, y ordenadores)

Tras realizar la clasificación nos podemos encontrar dos tipos de tratamientos en la segunda fase:

Tratamiento A) Pirometalúrgicos: Es un proceso a altas temperaturas que permite recuperar los metales contenidos en las pilas y baterías por su gasificación y posterior depuración y sedimentación.

Tratamiento B) Hidrometalúrgicos: En este tratamiento fisicoquímico se recuperan los metales a través de procesos de disolución con aditivos y posterior concentración o purificación.

Como resultado se podrá volver a reutilizar hasta un 75% de las sustancias de las que esté hecha la pila (Zinc, litio, cobalto, plomo, níquel…)

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