¿Qué hago con la URALITA?

A pesar de su prohibición en 2002, hoy en día es posible encontrar amianto en diversas edificaciones. Esto se debe a que la vida útil de este material está cifrada entre los años 30 y los años 50. Aquellas estructuras de amianto que hayan aguantado hasta después de su prohibición pueden seguir estando en los lugares que frecuentamos, ya que esta prohibición no incluye la retirada obligatoria de la uralita. 

Al encontrar amianto en nuestra vivienda o en alguna instalación de nuestra propiedad no podemos retirarlo sin más. El amianto o uralita es un material altamente nocivo, tanto que la OMS lo catalogó como cancerígeno de tipo 1. El riesgo que supone dicho material reside en las fibras que lo componen. Dichas fibras, al entrar en contacto con las vías respiratorias, pueden provocar diversas enfermedades como mesoteliomas malignos o cáncer de pulmón, entre otras. 

El proceso que conlleva la retirada de uralita es largo, pero beneficioso. Esto se debe a que si tratamos de retirar este material sin la autorización necesaria, nos enfrentamos a la posibilidad de ser sancionados.

REQUISITOS PARA RETIRAR EL AMIANTO

Por tanto, lo más adecuado y recomendado es contratar a una empresa homologada para la gestión y retirada de materiales con amianto. Esta deberá seguir los siguientes procesos:

  • Elaboración de un Plan de Trabajo:
    Se realiza con el fin de impedir que se produzca la dispersión de las fibras de amianto en el aire. Estas deben eliminarse con sistemas de extracción. Después, aquellos materiales que posean amianto deberán ser embalados y etiquetados adecuadamente según lo estipula la legislación vigente. Asimismo, se deberán conocer los vertederos autorizados para depositar dichos residuos. Abandonarlos en cualquier parte supone correr el riesgo de ser responsables de un delito ecológico con multas e, incluso, penas de cárcel. 
  • Formación de los trabajadores:
    Estos deberán conocer cuáles son los riesgos de la uralita y los efectos que tiene sobre la salud. Asimismo, deberán estar equipados con materiales de protección para evitar que inhalen las fibras de amianto o que estas se adhieran a sus ropas acabando, por tanto, en otros lugares. 
  • Evaluación de riesgo:
    En esto se incluye la necesidad de asegurar que ningún trabajador esté expuesto a una concentración de amianto en el aire que supere al límite ambiental de exposición diaria de 0,1 fibras por centímetro cúbico para un periodo de ocho horas. 

Por ende, la retirada en sí de la uralita no es costosa, lo costoso son todos aquellos procedimientos necesarios para poder llevarlas a cabo tratando de no dañar la salud de las personas implicadas y al medioambiente. Por todo ello lo más adecuado es contratar a una empresa con las autorizaciones necesarias para la gestión y retirada del amianto antes que enfrentarnos a conflictos legales. 

¿Qué hacer con la Uralita?
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